RELATOS

Amarillo XIV

In Amarillo, Relatos on noviembre 6, 2008 at 12:44 pm

La empleada de la inmobiliaria tenía la camisa accidentalmente desprendida en el escote y Omar fingió no conocer la casa. Pensó que el recorrido por las habitaciones y la escalera le daría nuevas perspectivas. Una estupidez inevitable. Ya sabía que la iba a alquilar, e incluso llevaba el dinero para la firma del contrato. 

Se refugió en la posibilidad de que un pecho de la empleada asomara entre los botones para no sentir ninguna otra emoción, como si la casa a la que estaba por mudarse no tuviera significados, como si no sólo se hubiera rendido a la idea de que la casualidad y las coincidencias le habían jugado una carta inesperada. De hecho, Omar tenía la sensación de que se había puesto del lado del azar, de que había tomado partido por la casualidad porque la única manera de combatirla era buscarla. Transformar su poder de sorpresa en el resultado de una estrategia. Convertir el azar en programa, el accidente en obra. 

Con las llaves en la mano sintió, sí, una emoción artística. Aprovechó los efectos de esa emoción en su voz para simular una alegría conyugal cuando llamó a Lola para decirle que ya tenían casa, que vivirían en Villa Allende, que el patio era grande, con lugar para tener perros y con algunas plantas de exquisito aroma. No había que hacer arreglos, la casa estaba impecable. Acaso habría que pulir el parquet, pero nada más que eso. El piso de madera estaba algo rayado, o más bien marcado por huellas, líneas que se cruzaban. Debían de ser huellas de goma, porque en la casa había vivido una mujer en silla de ruedas. 

 

Se mudaron rápido, porque ninguno de los dos tenía muchas pertenencias ni muebles. En la oficina nadie se sorprendió mucho, como si lo hubieran esperado, o como si de alguna manera brutal pero no explícita Lola y Omar hubieran dejado muy en claro que se había terminado la histeria. No se mostraban felices, pero Omar había recuperado lentamente, en poco más de un año, su color de piel y Lola parecía una mujer más audaz o más segura, como si hubiera vuelto de un viaje, o como si fuera de repente una mujer extranjera. 

 

La casa de Villa Allende era grande, tal vez demasiado grande para los dos. Lola adquirió de inmediato la costumbre de dejar la luz del baño prendida, porque algunas noches el entorno se le volvía terrorífico. Sin embargo no se preguntaba por qué había elegido, Omar, una casa tan amplia y distante de la oficina. En la lista de sus aprendizajes había anotado cierto desinterés por cuestiones banales, y la casa era un símbolo banal. Enfocó sus intereses en el sexo con Omar y en escribir una novela. En la novela, un personaje de nombre Gastón sobrevivía a un accidente de moto. De vez en cuando Lola intentaba hablar con su hermano, trataba de sacarle datos o recuerdos, anécdotas, texturas. Pero era un esfuerzo inútil: su hermano no podía recordar nada, cualquier memoria le resultaba tan imposible como controlar el temblor de sus manos. Una bestia sin pasado, el hermano estaba tan muerto como Gastón, con la excepción de algunos momentos en los que hacía alguna pregunta. Entonces parecía ser los vestigios de un hombre, por lo menos los vestigios. 

¿Te vas a casar? 

No. Solamente vivimos juntos. 

El hermano repetía entonces la pregunta. Y la volvía a repetir, como si no aceptara otra respuesta que la que quizá habría imaginado. 

 

Omar no la acompañaba. El viaje al neuropsiquiátrico lo asustaba y le recordaba la apagada depravación de su plan. Además, cuando Lola salía de la casa él podía esperar más tranquilo. Se sentaba en el sillón a leer y esperaba. Y su presentimiento se transformaba cada día en una convicción. 

 

(Mañana, capítulo final)

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  1. Hoy viajé 40 Km. a ver una casa para alquilar. Era Amarilla, me hizo acordar a vos. Pero no me gustó, no era tan linda como tus relatos. Sigo buscando.

  2. y también había neuropsiquiátrico!
    a que adivino el nombre….

  3. a ver… si adivinás te regalo una entrada para Madonna

  4. (hasta en el premio la M- ?)…dejá. gracias igual.

  5. ja… aguda observación

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