RELATOS

María – Parte 2

In María, Relatos on mayo 23, 2008 at 3:26 pm

De Alice Munro, en la ciudad de los escritores por desconsuelo, sólo se consigue un libro, a pesar de que ya se han traducido al español unos seis o siete títulos. Alice sólo escribe cuentos o por lo menos eso es lo que uno supone después de leerla, o por lo menos eso es lo que uno quiere: que Alice sólo escriba cuentos, que todas las mujeres escriban como Alice. Aun con la certeza de que no conseguiría más libros de ella, entré a la librería a preguntar. Hace unos meses comenzó a trabajar allí una chica, en reemplazo de otra que también era inquietante y con la que habíamos sabido armar una amistad mínima, suficiente, divertida. La de ahora no se viste tan bien como la de antes y no tiene rasgos tan fuertes. Nunca habíamos hablado demasiado: establezco pactos de fidelidad allí donde no son necesarios y donde son definitivamente ridículos.

María había ido a trabajar con una remera a rayas y por un accidente cuando nos saludamos nos dimos un beso cerca de la boca: durante los segundos que duró ese beso todo el poder y toda la gloria fueron para mí, para mí. Después se alejó, se sentó en su escritorio y comenzó a escribir. Una remera a rayas hecha de siete rayas negras y siete rayas grises va a casarse dentro de siete meses. ¿Me frustra, me duele, me rompe el corazón? No. Y eso es lo que me llama la atención: me enamoré de María pero no de sus posibilidades de salir conmigo, de acostarse conmigo. Quisiera sacarle la remera raya por raya, contar hasta 14 besándole el torso, pero eso no va a ocurrir en el futuro cercano y es probable que no ocurra jamás. Sin embargo eso no me pone ni siquiera triste.

Mariela me dice que no recuerda haber vendido ni tenido libros de Alice Munro. Le digo que es la mejor escritora del mundo y trato de exagerar la palabra mundo para acentuar la estupidez de la declaración. Elijo otros libros sin demasiado entusiasmo y cuando me estoy por ir Mariela me regala uno firmado por ella misma. Uno de esos libros de pequeñas editoriales. Me sorprende el gesto: por mi trabajo, muchos escritores me regalan sus libros, y en general se trata de un momento incómodo porque me gustaría explicarles que jamás, nunca, de ninguna manera, voy a leerlo completo. Me tiene que gustar demasiado, y eso en la ciudad de los escritores por desconsuelo ocurre con la eventualidad de los milagros. Sin embargo Mariela me regaló su libro con un gesto que me excitó. No sé qué hizo, no podría describirlo o describirlo sería como desarmar un cubo mágico para armarlo sin gracia, pero salí de la librería y me senté en un bar a leerlo.

María no va a salir conmigo a tomar un gin tonic: se va a casar y todo lo que hace parece estar en función de la fecha de su casamiento. Durante un tiempo insistí: las formas del amor que son formas de una demanda son artificiales, pero también son fáciles y dulces. Cuando dejé de buscar una respuesta fue mejor: comencé a tratarla con un amor que no necesitaba alimentarse sino de sí mismo. Cuando María me pidió que me detenga me pareció complicado.
-No es tan difícil.
-Si tiene reglas, es complicado.

En la página 15 del libro de Mariela dice: “cuando comprendas que puede ser el último día en la tierra, pasá por mi casa. Antes, no vale la pena”. No podría decir que me gusta todo el libro, pero sí que lo leí por completo con ansiedad, con urgencia. Pensé que todos los días son el último día sobre la tierra y que por eso debía a ir a tocar la puerta de María, pero en la figuración de que lo hacía, de que finalmente corría a decirle a María que no se case por la estúpida razón de que yo estoy enamorado de ella, la puerta se abría y estaba Mariela.

Marcos, 26 años, quiere salir con una de mis amigas.
-En tus cuentos hay muchas mujeres.
-En el mundo hay muchas mujeres.
-Si, pero no todas se acuestan con vos.
-No quiero escribir ni leer nada que sea como la vida. La vida ya es como la vida.
-Igual deberías despegarte un poco de…
-Si tiene reglas, es complicado.

Hay una hipocresía en la última frase que le digo a Marcos. Es probable que ahora reniegue de las reglas, pero lo cierto es que a todas las versiones anteriores de María les puse reglas, reglas estrictas: creo que antes de María me enamoraba de cómo me gustaría que fueran las mujeres y no de cómo eran. Es probable que en muchos casos ese amor haya decantado hacia una incondicionalidad absoluta, pero es también muy probable que sólo seamos absolutamente incondicionales con aquello que no nos importa en un sentido vital. De todas formas quisiera tocar la puerta de María, pasar por su casa con un libro de Alice Munro en la mano, decirle que es el último día sobre la tierra y que se case, que haga lo que quiera, que mi amor no depende en absoluto de ella.

 

PD: El libro de Mariela es “Ciruelas”, de Mariela Laudecina, llantodemudo, 2008, Córdoba. El resto del relato es ficción, y cualquier parecido con personajes imaginarios es pura coincidencia.

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  1. No le importa a nadie pero este maría es el que más más me gusta más. Traduzco: me requete caga de gusto.
    Qué placer.
    Leerte me hace sentir allá. O mejor. Separa el allá del acá y me hace feliz. Punto.

  2. Estoy mirando a la mujer que amo, y tiene puesta una remera con motivo escocés, entre 6 y 8 colores.
    Cómo hacer para desvestirla raya por raya… terminaría lastimándola, ¿no?
    Abrazo!

  3. “. El resto del relato es ficción, y cualquier parecido con personajes imaginarios es pura coincidencia.”
    y se ha hecho daño a alguna maría durante el relato de esta historia ?

  4. jaja, yo también establezco pactos de fidelidad donde no son necesarios (anche absurdos)… creo que es una fidelidad con alguna fibra yoica interior, más que con los demás, en realidad… bueno, pero lo que quería decirte, a propós de no escribir literatura como vida: justo leía en vila matas, uno de mis preferidos… “Soy consciente de que todo cuanto la literatura puede enseñarnos no son métodos prácticos, sino sólo las posiciones. El resto… es la vida la que debe enseñarla. Es más tal vez sólo aprendiendo de ella uno puede acabar haciéndose un estilo literario. Y cuando hablo de estilo me refiero a intentar lograr un espacio y un color interno en la página, un sistema de relaciones que adquiera espesor…”
    saludos (perdón por la extensión de sábado a la tarde)

  5. Un fuerte aplauso Emanuel. Muy buen relato, me gusto mucho, me quedaron algunas frases dando vuelta. Un gusto leerte.

  6. las expriencias lunares puede ser deliciosas. elijo recordar a quien tocó cada uno de ellos como si ejecutara un piano. adorable.

  7. mm: #

    bari: cuánto elogio. qué bueno. requete gracias.

    vigna: ni idea, por eso me gustan a rayas, y no a cuadritos.

    nt: sólo a Marías imaginarias.

    analía: qué bueno que pases por acá. vila matas debe tener razón, nadie que se llame así puede estar muy equivocado.

    Cristian: bienvenido, creo que es la primera vez que pasás x acá. muchas gracias.

    C.: cómo te gusta quemarle la cabeza a los pibes… ¡lunares como teclas de un piano!

  8. Me encantó.
    Gracias por mencionar el libro.
    un abrazo
    M.

  9. Hey! A mí también Mariela me regaló un libro con un gesto que, de haberse cumplido mi deseo (post-natalm quizás ése fue mi error) de nacer hombre, me hubiera excitado: me dijo “vos me caés bien, vení”. Y de algún lugar sacó un “libro-objeto” (los fundamentalistas del formato papel se preguntan qué libro no lo es (y los matemáticos, también, pero por otras razones)). Para que se entienda, entonces, digamos que era un “libro-objetoS”: era libro, era galería de arte (a mérito de una(o?) amiga(o?) suya(o?)), era música (a mérito de una(o?) amiga(o?) suya(o?)), era la unión e las tres cosas (que debía sumar, seguramente, mucho más que tres), era un crío gestado, parido y echado a andar entre amigos… Era un montonononón de cosas! Pos cá va la justificación de tanto “era” (y del comment, en general): se ve que en mi bolso no cabían tantas cosas, reventó y por algún agujero todas esas cosas se fueron, una a una. Dolió! En particular, me quedé con las ganas de poder charlar con Mariela por mail como habíamos acordado, pos en esos 5 mins. nos hicimos chanchamigas, pero su e-dire figuraba en alguna de las cosas de ese montonononononón de cosas que perdí. So, damajuana al mar.

  10. Somehow i missed the point. Probably lost in translation :) Anyway … nice blog to visit.

    cheers, Vengefulness.

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