RELATOS

María – Parte 1

In María, Relatos on mayo 22, 2008 at 11:25 am

En la mitad de la cuenta de los lunares que hay entre el mentón y el nacimiento de los pechos de María me acordé de un cuento de Alice Munro en el que una mujer casada besa a un adolescente cerca de un puente. Me cuesta leer cualquier cosa que no esté escrita por Alice Munro, canadiense, precisa, autora de 10 de los últimos 10 cuentos que me cambiaron la vida. Me gusta María pero es una mujer imposible: demasiado linda, está a punto de casarse, tiene seis lunares cuando lleva la remera blanca, tres el resto de los días. La remera blanca de María se parece a un cuento de Alice Munro porque tiene estampada una pregunta, y los cuentos de Alice suelen dejarme con esa sensación inquietante. Lo que más me gusta de Alice es que no escribe golpes de efecto, aunque sus cuentos los suponen y los superan. Quiero decir que no hay muertes sorpresivas como en el 95 por ciento de los cuentos que escriben los herederos de Carver: hacia el final no se muere nadie. En los cuentos de Alice las muertes están antes, y ella busca algo de lo que pasa después de las cosas que te cambian la vida.

Antes de leer a Alice estaba por escribir un cuento sobre María, y ya tenía la frase: Me alcanza con que lo sepas: cada vez que parece que no estoy loco por vos, estoy disimulando.

No lo dije con la sinceridad de un hombre adulto: la mayor parte de mi vida transcurre tal como me gustaría escribirla, y no como me gustaría vivirla. El cuento que por suerte no voy a escribir hubiera sido una sucesión de golpes de efectos. Alice enseña que lo verdaderamente interesante no es la historia de un desastre anunciado por una cotidianidad siempre a punto de estallar, sino lo que pasa después de ese desastre, la manera en que al fin y al cabo convivimos todo el tiempo con el desastre o la maravilla, sin exageraciones. Alice escribe sobre la manera en que los hombres y las mujeres asimilamos la sorpresa y terminamos por hacer sutilmente ordinario todo lo extraordinario: en el límite del sentido, ni siquiera la muerte cambia el mundo.

María no cambia el mundo, aunque yo le hubiera escrito que sí, claro: cualquier cosa que yo diga cerca de María es siempre una mentira, o una versión estética de una verdad que no puede decirse sin mentir. Que María vaya a casarse tampoco cambia el mundo; y si cambia mi vida, lo hace del mismo modo que los cuentos de Alice: de un modo al fin y al cabo imperceptible y cuyos efectos no son de impacto ni de sorpresa. Las cosas son así, ella va a casarse y yo voy a seguir leyendo a Alice, y es probable que jamás deje de amarla, como es probable que alguna vez me sienta triste por eso, y como es seguro que en la mayoría de los casos se tratará de algo que sumé a la experiencia de mis deseos, un beso al borde de un puente, 10 cuentos que coincidieron exactamente con enamorarme de María.

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  1. Oh, los lunares…

  2. “…la mayor parte de mi vida transcurre tal como me gustaría escribirla, y no como me gustaría vivirla.”

    Esa frase pasa a formar parte de mis formas de describir que soy feliz, junto a la de “cuando sea grande quiero ser yo”.

    Saludos.

    Facundo, demasiado lejos como para ir a la fiesta, :(

  3. la muerte no cambia al mundo, que buena frase para volver de vacaciones. Agregaría que nos hace mirarlo de nuevo, cambiados nosotros, algunos menos arrogantes.
    Y contarle los lunares a quien nos enamora puede ser una de las mejores maneras de reconciliarse con ambos

  4. qué grande, emanuel, metele la segunda parte nomás que está bastante interesante esto. un abrazo.-

  5. “…la mayor parte de mi vida transcurre tal como me gustaría escribirla, y no como me gustaría vivirla.”

    Esa frase da hasta para remera.

  6. volviste…?!

  7. Me gusta que María no cambie el mundo, ni cambie su vida, que amarla para siempre sea uno de esos desastres con los que se vive, sin exageraciones. Sí, me gustó mucho.
    Y ahora solamente quiero leer un cuentito de Alice.

    Un saludo.

  8. ···estacioná el descapotable que talvez no tenés··· esperá···nunca se sabe con María···nada que los Stones no puedan musicalizar···

  9. Alice: mujer. María: mujer. Don´t forget que a las mujeres les encanta que no las amemos tanto tanto: si queda un vacío, pequeño, en el medio, una posibilidad de duda sobre el tope del amor, mejor. Tienen algo por lo que luchar.
    No la quieras tanto, Ema, no todavía. Así Alice sigue vigente! abrazo grande, desde el sur, D.

  10. Oh, yeah!
    Pinchilón is back!

  11. Yo tengo una maría, que no se va a casar con otro, pero que permanece con uno. También yo le cuento pecas, mientras fugazmente puede ser mía. Aunque nunca sea de nadie. Y aunque uno quisiera escribirle EL poema que la ancle en mis manos. Y sepa que es imposible. Y lo escriba lo mismo. En fin…
    P.d: Escribir después del desastre, en una noche huérfana de Sentido. Eso es Blanchot. Recomendable.

  12. Que María se vaya a casar no debería significar nada, después de todo, y esto casi que lo aprendí gracias a otro cuento tuyo, romper hogares, quizá sea esa la única forma sincera (o interesante) de estar enamorado.
    El día que todo llegue a ser tan encantadoramente fácil y perfecto debería ser el mismo día en que mirés a la mina que tenés acostada al lado y le digás que no la querés más.
    Que sea una mina difícil, ese es mi primer argumento para que le tires los perros, sin miedo, a la tal María. Podés empezar con una analogía entre su nombre y la canción de Ricky Martin, pero en ese caso probablemente sí te vaya como el culo.

  13. M.: Oh, las mujeres a punto de casarse…

    Facundo.: lástima que estés lejos. la fiesta promete.

    Ce.: te extrañamos todos, todos.

    mm: ya está la segunda parte

    anitax: una vez hice remeras con frases de la piedra en el zapato, a veces veo gente que las sigue usando: mi hermano y mi mamá, para dormir.

    nt.: un poco.

    Agos: y después de leer un cuento de Alice sólo vas a querer seguir leyéndola. Gracias por lo que me toca.

    Vic.: you can’t always get what you want… si no fuera sólo un cuento hubiera corrido a poner ese disco.

    Vigna: pero es sólo un cuento. no quiero escribir nada que sea como la vida. para las cosas que son como la vida, sobra la vida.

    Bari: y esta vez, es personal!

    Javi: si, Blanchot. Bien ahí. Muy buena lectura.

    Martín: ni ricky martin, ni la que dice María María cagar no podía, tomó una limonada para cagar de madrugada…

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