RELATOS

Archivos LPZ. El choque en moto

In La piedra en el zapato on octubre 30, 2006 at 11:01 am

Publicado en La piedra en el Zapato nº20, en noviembre o diciembre de 2003 o 2004.
tapa201.jpgPor qué no hubo festejo de aniversario.

Hay instantes que parecen resumir años, eternidades.
El Pasajero Imprudente a bordo de un radiotaxi decide unilateralmente abrir la puerta para salir aún a pesar de que el automóvil se encontraba en medio de la calzada, intentando huir sin pagar la correspondiente tarifa.
Detengámonos ahí y observemos cómo el Chofer Casi-Engañado adivina por el espejo retrovisor el intento de su Pasajero Imprudente pero no alcanza a enrojecerse de ira porque en segundo plano en el mismo espejo aparece primero como fondo y luego ganando protagonismo según se iba acercando a una velocidad de 35 kilómetros por hora, un Motociclista Autobiográfico, de ninguna manera previsto por el Pasajero Imprudente, y que inevitable y violentamente se lleva la puerta semiabierta del radiotaxi por delante, abollándola en su lateral izquierdo y deteniendo momentáneamente la escapada del citado Pasajero.


Hay instantes que parecen resumir años, eternidades, y el Motociclista Autobiográfico está en este punto del relato experimentando uno de esos, mientras cae y ve acercarse a su rostro el cordón de la vereda, y abollarse la puerta del radiotaxi, y conmoverse el rostro del Pasajero Imprudente, y volar en pedazos el manubrio azul, y como en bullet time estrellarse la carrocería japonesa del ciclomotor contra el asfalto indiferente de la avenida Figueroa Alcorta. Hay esos instantes en que además de verse muchas cosas para afuera, se ven otras tantas para adentro, cosas que no están presentes en el momento geográfico pero que de alguna manera no pueden no ser tenidas en cuenta en la descripción incluso policial del mismo. El Motociclista Autobiográfico lo sabe ahora que vio esos detalles en su sorprendente trayecto desde un arriba nada simbólico hasta un abajo cuyos significados se proyectan sobre un vasto territorio. Lo sabe porque vio en ese momento el bochorno en que se había convertido su vida: la falta total de cobertura de salud lo sumió en un pánico sin precedentes, mientras analizaba rápidamente las posibilidades mínimas sino inexistentes, de hacer frente económicamente al arreglo del ciclomotor azul, cuyo manubrio volaba como personaje de animé, girando y como deteniendo el tiempo (le pareció al motociclista Autobiográfico que el manubrio azul lo miraba como miran los soldados moribundos a sus compañeros en las películas de guerra, le pareció que el Manubrio Azul le preguntaba desde sus ojos apagándose “¿Por qué?”). Vio en ese momento también y antes de llegar definitivamente al suelo, que algo andaba mal en su vida, que una tristeza no necesariamente vial lo había llevado a no ver esa puerta en ese instante, y vio entonces a la Mujer Que Hubiera Extendido Sus Brazos Para Hacerle Más Leve El Golpe, y también a la Familia Que Esperaba Más De Él De Lo Que Él Podía Lograr, y a un Amigo Reciente, y a un Amigo Ausente. Ese Instante resumió años,
eternidades, y el Motociclista Autobiográfico ya sentía entonces una notable resignación cuando primero su tobillo, luego su rodilla y luego todo el costado derecho de su torso obeso reconocieron en el asfalto y en la brea el destino de aquel viaje ya trascendental. El Motociclista Autobiográfico entonces se queda unos segundos en el piso, se autodiagnostica de seis a ocho raspones, no mucha sangre, futura inflamación de hombro y conmoción emocional por situación extraordinaria y se incorpora violentamente para insultar al Pasajero Imprudente, que desoye el griterío huyendo a contramano. Entonces el Motociclista Autobiográfico contempla largo rato al Ciclomotor escindido, divorciado de su Manubrio Azul ahora yacente entre otros autos, se quita el Casco Oportuno y se asume Hombre De Mucha Mala Suerte. Pasan unos días y decide que no hay nada que festejar.

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  1. POr Dios qué buen relato, excelente Emanuel, simplemente excelente!

  2. y como en bullet time estrellarse la carrocería japonesa del ciclomotor contra el asfalto indiferente de la avenida Figueroa Alcorta

    ¿Qué le vas a agregar?

    Muy lindo, L’Ema.

  3. cito la misma cita que Don José.

    Simply brilliant.

  4. gracias, gracias… cualquiera diría que ustedes son mis primas y me consienten. gracias en serio. yo guardo este texto entre mis cosas más queridas (tengo una copia en el cajón de los calzoncillos John L Cook).

  5. Poné el dibujo del cuello en grandeeee!!!

  6. tus deseos son órdenes. Pinchilón Fonseca es un servicio a la comunidad.

  7. Te agarreee!!! Abajo de todo dice “panfelto”!!!!
    LPZ es un panfelto!!!! UN PANFELTO PRONISTA FOR THE PRONIST PIPLO!!!!!

  8. En 3 años nadie me había dicho nada. Ni yo me había dado cuenta. La puta que te parió.

  9. No me puteés que estoy sensible. Estoy sin dormir, laburando. Gracias por acompañarrrrr

    (zzz)

  10. Cosas como esa hicieron de la Piedra una revista de culto para muchos, yo entre ellos.
    Mucho muy bueno, Ema

  11. A magazine of cult. A peronist panflet for the peronist people. Between no more and drink a chair my friend. Enjoy the wonderful world of The Stone in the Shoe. We want the Tenderness Suplement!!!!!!!
    Enjoy Coca cola.
    Just do it.
    Ariutókintumí? Ariutókintumí?
    y como dijo el Rey Luther
    I have a dream! (tengo un sueño…!!aaaajum!!)

    And to another thing butterfly.
    Catch yourself, Catherine!

  12. no le falta aire al compadre de las alpargatas?

  13. ¿Y por qué cuando volamos con destino al asfalto nuestro espíritu se vuelve idiota y “autoredundante” y nos decimos —ahora me pego contra el suelo?

  14. ¿este no viene con olor a quesito?

  15. Muy bueno, cuantas revistas sacaste? por que solo tengo 2, pero me las lei varias veces…, jaja, Ademas Hoy me hice monotributista y la verdad que “Ya no sos igual” …, copie el texto en mi fotolog si no te molesta… http://www.fotolog.com/p3co
    Bueno, me gusta tu onda, yo trabajo con un humorista… bueno, algun dia espero hablarte en persona..Salu3

  16. No solo un relato brillante, sino también un Cruel Instante Repentino, que nos ayuda a meditar.
    Extraordinaria colección tenés aquí. Estoy comenzando a descubrirla.

  17. No me equivoqué, hijo de puta

  18. Es excelente tu forma de contar las cosas. Excelente!, El libro de LPEZ!!! para cuando; me acuerdo que hace años la revista aparecía en un kioskito que una señora de tetas mayores me guardaba, guardé casi todos los números de la revista y una dulce imagen de la señora de las tetas

  19. Inolvidable, aún conservo el ejemplar, incluso resisitió una limpieza en la que volaron toneladas de Caras, Gentes, Aquí vivimos y Rolling stones viejas. Me pregunto si también será ignífugo.
    Imagino a mis nietos encontrando un Emanuel Rodriguez original dentro de 60 años dentro de un cofre con candado herrumbrado y subastándolo en Tiffany´s.

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